



















Qué decepción; qué decepción de película de verdad. Noventa minutos esperando a que salga el ogro verde ese y el burro y, al final, resulta que me han llevado a ver una película de terror... (¡ejem!).
Ya explicado a los soldados que todo es un montaje de cara al público y, en verdad, el edificio no
está en cuarentena por un virus si no que está lleno de poseídos por el demonio, comienzan a buscar la probeta que está oculta en algún lugar con la sangre de Medeiros. En cuanto esté en manos del americano, este dará la orden y podrán salir de nuevo a la calle...
El problema es que no están solos.
De pronto, estando en mitad de las escaleras y después de haber eliminado algún que otro infectado, descubren que tres niños de unos 14 años se han colado en el edificio con una video cámara...
AQUÍ LO DEJO, NO VAYA A SER QUE TENGA A ALGUN DESPISTAO LEYENDO...
Me gustaría destacar el esfuerzo de Plaza y Balagueró por traernos una secuela que, a pesar de ser más de lo mismo, intenta indagar un poco más profundamente en la historia original.
Además, el hecho de que esta vez sean varias cámaras (la documental que llevan los geos, las de los cascos y, después, la de los terceros en discordia) te transmite mayor sensación de que se abarcan todos los frentes.
Lo que no me gusta, siendo consciente de que esto también viene de la primera parte, es el
abuso de la steady-cam (o cámara al hombro) que, por momentos, llega incluso a marear; además, quieren hacerlo tan real que en más de una ocasión no ves absolutamente nada. Los planos son tan oscuros y tan cerrados que, en varios momentos, lo único que ves son borrones en la pantalla.
Por lo demás, creo que es una película bastante recomendable que ata algunos cabos sueltos de la anterior y es capaz de transmitir perfectamente esa angustia que inunda a nuestros protagonistas.
Y, qué narices, aunque sea por ver de nuevo a la preciosa Manuela Velasco... ¡Qué queréis, siento debilidad por esta mujer!
Entonces, volviendo al tema, haciendo una semejanza en un comentario a Airam entre tres personajes de Disney y los hermanos Marx, me dije que tenía que postear sobre ellos.
Comenzaron... pues por donde comienzan todos: por obras de formato menor como los vodeviles y con pequeñas intervenciones. Groucho, por ejemplo, tuvo su primera aparición en un escenario como cantante al que, un par de años después, se unió su hermano Gummo y el año siguiente Harpo. Como ya he dicho provenían de familia de artistas así que, por si fueran pocos, en 1910 entraron en el grupo la madre y la tía Hannah, llegando a llamarse (ejem) "Las Seis Mascotas".
Chico era el ligón que iba trás las chicas; Gummo, según la autobiografía de Harpo, siempre hacía papeles cuyos personajes llevaban calzado de goma; y Groucho porque estaba gruñendo a todas horas. Todos terminaban en la letra "o" porque así sonaban más cómicos.
El famosísimo "camarote de los Hermanos Marx"...
Como anécdotas finales podríamos comentar que la primera aparición en cine de los Hermanos Marx fué en la película "Humor Risk" (1921), la cual sólo fue exhibida una vez en un pase privado. Además participaron en "The House That Shadows Built" (1931) donde sólo salen durante 6 minutos ¡en un cortometraje que incluía el film!.
Os dejo una entrevista muy especial que hicieron a Groucho en 1973 ¡con más de 80 años!
Bill Cosby entrevista a Groucho Marx