Mi muy querida y apreciada Maria Teresa Campos:En la tarde del domingo 14 de noviembre, me encontraba algo cansado de toda la semana y no quería pensar mucho. Puse la televisión y, después de dar un largo repaso por cada uno de los canales de ese invento
Yo, que soy un chico sencillo y en ocasiones tengo mis momentos de debilidad (bien sea carnal como intelectual), había decidido que, frente al resto de la exquisita programación de la que disfrutamos en este país de genios, me atraía lo que ofrecías y coincidía con ese sentimiento que trataba de expresarte al comienzo de este misiva: quería relajarme y no pensar mucho.
A mi modo de ver, y dios me libre de insinuar siquiera que esto es publicidad engañosa, que los invitados de esa tarde salgan a la hora y cuarto de programa puede dar lugar a equívocos; es decir, si un humilde servidor presa de mi ingenuidad, aceptó fijar el mando del televisor en su canal, puede que algún incauto más lo hiciese y su pensamiento coincidiese con lo aquí expuesto.
Sé que debe de ser duro el sacar adelante un programa en directo de tres
Esos debates de colaboradores tan conocidos como el siempre incombustible Carlos Ferrando;
esas crónicas importantísimas para todos sobre las Mari Tere, hija, tu programa es una mierda.
Atentamente, Daniel.
Los de "Vinilo" haciendo... lo que pueden

