Es uno de los hombres más atractivos del cine americano actual según multitud de encuestas (y una mucho más mayor multitud de mujeres que opinan igual), es aún relativamente joven y, trabajo que hace, trabajo por el cuál lo inundan de aplausos... Es decir, encima que es guapete y buen mozo se está convirtiendo en uno de los mejores actores de Hollywood.
Y es que sólo hay que ver su fulgurante carrera y los papelones que nos ha regalado: "Seven", "12 Monos", "Sleepers", "Snatch", "El Club de la Lucha", "Quemar Después de Leer"...
Total que, si ya lo envidiaba por tener un físico que yo nunca llegaré a alcanzar ni en mis mejores sueños, ahora esa envidia (sana, siempre sana) aumenta al ver otra buena interpretación del señor Pitt.
VENGA, QUE ME LÍO Y NO LLEGAMOS... AL TRAPO!
La historia relata la vida desde el nacimiento hasta sus últimos días de Benjamin Button.
Con la clásica narración en off del protagonista, la voz de Pitt nos cuenta cómo al nacer la noche en que termina la I Guerra Mundial su madre muere en el parto y su padre, horrorizado, lo abandona a las escaleras de un hogar de la tercera edad regentado por una chica a la que llaman Queenie.

Queenie lo quiere y lo cría como si fuera su propio hijo y es que, nos enteramos más adelante, tiene dificultades para quedarse embarazada.
Como es lógico en una película de estas características, la "gracia" está en ver cómo una persona que nace viejo y, según cumple años, se va haciendo cada vez más joven, está en ver los distintos tipos de relación con cada persona que conoce.
Así, por ejemplo, aunque Benjamin no parece un extraño en su hogar al encontrase rodeado de
viejos, no acaba de encontrar su hueco ya que su alma es la de un niño de siete años y tiene curiosidad por ir a jugar con niños de su edad... la real, claro, no la que aparenta.

Pasan los años y conoce a una niña especial, la pelirroja Daisy, nieta de una mujer ingresada en el centro de mayores donde él vive y a la que cuenta su "secreto" de la edad. Se hacen muy amigos y hasta parece que la chica, ya con 17 años, sienta algo especial por Benjamin cuando este decide dejar su hogar e ir a conocer mundo.
De esta manera y por una casualidad del destino, acaba enrolándose en un barco pesquero donde también trabará amistad con su capitán que, entre otras cosas, lo llevará a "estrenarse" a un prostíbulo.
En estas que aparece su padre biológico que, sin hacerle confesión de ningún tipo y a base de tomarse juntos unas buenas copas, consigue hacerse su amigo para verse de vez en cuando. Esto, básicamente, es por un interés personal que descubrimos según avanza la cinta y es que, además de haberse arrepentido del abandono de su hijo, el señor Button no tiene a quién dejar su negocio cuando muera.
Como no todo son fiestas y jolgorios (al fin y al cabo el film es un drama) Benjamin, ya con 26 años mentales que no físicos, se reencuentra con su amor de infancia, Daisy, que se ha hecho bailarina profesional y demuestra tener cierta atracción hacia él...

(la Blanchett y el Pitt intentando "pillar cacho")
Aunque ocurren más cosas entre medias, por abreviar el post (y no destripar más argumento) nos centraremos en la relación de estos dos personajes.
Mientras el personaje de Pitt sigue rejuveneciendo, el personaje de Cate Blanchett con toda lógica va envejeciendo; por eso, a pesar de que hay una edad en la que ambos coinciden (cercana a los 40 años), Benjamin comienza a agobiarse cuando consiguen tener una vida en común y todo lo que conlleva.
Ella monta una escuela de baile (por motivos que no contaremos aquí) y él le promete amor eterno pero, tal y como Button le comenta en cierto momento de la película, cuando ella sea vieja no tendrá la vitalidad necesaria para cuidar a un adolescente que, año trás año, será aún menor. Además, tal y como muestra el film, todo eso se complica porque la cabeza ahora será la de un octogenario y tendrá demencia senil... ¡Imaginad a un chaval con la vitalidad de los 8 años que no recuerda ni lo que ha comido hace 30 minutos!
Total, que punto y final.
Teneis que ver esta película porque, si bien el final es bastante previsible, el cómo está desarrollada la historia bien merece que invirtais las 2 horas 50 minutos de vuestro tiempo que dura el metraje. Sí, es larguita, pero bastante entretenida y con algunos puntos de humor que te hacen esbozar una sonrisa.