jueves, 7 de octubre de 2010

Saber y Ganar, el documental

Curioso, cuando menos, me resultan los cambios de la sociedad que hemos vividos durante este siglo XXI.

En el siglo pasado teníamos los nostálgicos discos de vinilo y las cintas de casette con esa técnica tan hogareña del "rebobinado a boli-bic" y en este somos exclavos del CD (algunos) y del reproductor Mp3 (la inmensa mayoria).

En el siglo pasado teníamos los VHS (y antes, en los años 80, los "Beta") y ahora nos fascinan los DVDs y los Blueray con su alta definición. Y lo mismo con esos televisores de tubo que ya se están quedando más anticuados que el paso del blanco y negro al color... ahora el que no tiene una pantalla plana en alguna habitación de su casa empieza a parecer un bicho raro... casi tanto como el que tiene cuatro o más, que también los hay, también.

Las lavadoras y frigoríficos de hace 25 años eran unos feos armatostes con pinta de caja de deshechos donde tirar la basura y ahora, en el siglo XXI, no sólo son cada vez más sofisticados, modernos y estéticos con sus puertas anti-huellas dactilares y sus antifrost varios, si no que las empresas hasta les hacen fundas de bonitos colorines para que nuestra cocina luzca cuál Museo del Prado en un domingo mañanero.

Durante el pasado siglo, en los años 80, teníamos videoclips cutres y horteras con ropas extrañas y peinados estrafalarios que reflejaban la moda de aquellos tiempos y en el siglo XXI... euh, bueno, también, sí, eso sigue igual... ¡qué le vamos a hacer!

Pero en los años pasados triunfaban los juegos de mesa y desde comienzos de 2000 los reyes de la casa son las videoconsolas domésticas (que digo yo, si se les llama "domésticas" es porque también las habrá "salvajes", ¿no?). Ahí sí que hay diferencias, desde videojuegos como el "Pong", "Pacman" o "Galaxian", mayormente conocido por todos como "los marcianitos", pasando por clásicos atemporales que siguen ahí como "Tetris" y "Super Mario" (en cualquiera de sus versiones) hasta llegar a maravillas visuales como "Gran Turismo" o "Metal Gear Solid".

Y los teléfonos. De cosas toscas y rudas pero llenas de encanto con sus ruedecitas y su "tchacatchacatchaca" al marcar, a los muy modernos y cada vez más pequeños y/o delgados teléfonos móviles con sus pantallas táctiles, sus bluetooth y su fino estilo y diseño...


Es como los coches, que antes eran grandes, pesados, cuadrados, con lineas terminadas en ángulos y pintados de colores muy básicos y apagados y ahora son de lineas redondeadas, alargados, bajos para hacerlos más aerodinámicos, con una amplia gama de colores... que si tornasolados, iridiscentes, satinados, metalizados...

Y, ¡oh! cómo no hablar del cine de superhéroes (gracias "yo" friki por recordármelo), que hemos pasado de ese Batman regordete metido en un traje de licra de colores casposos al que daba vida el gran Adam West, a películas con repartos plagados de estrellas de hollywood embutidas en flamantes trajes de cuero con sus cuerpos fibrados y musculosos y maravillosos efectos especiales que nos arrastran a devorar palomitas en nuestros cines compulsivamente... Aplausos para Iron Man, para Spiderman, para el Batman de Nolan, para ese último Hulk digital, bravo, ¡bravo!

Pues ahora resulta que no sólo en eso ha cambiado nuestra sociedad, no. Ahora resulta que he percibido algo extraño en mi casa, en casa de mis abuelos y familiares en general que, a nivel subconsciente, llevaba ya tiempo rumiando pero no era capaz de dilucidar bien. Algo que, año tras año, estaba ahí aposentándose en nuestros dulces hogares españoles, algo que ni la crisis de Zapatero (porque ha sido él, seguro, el tío malo, que prefiere hundir nuestro país a ayudar a progresar y que lo mandemos pa su casita, que 8 años gobernando ya son muchos y está cansadito el pobre... y si no que se lo digan a Don Manuel Fraga, ¿eh?); como decía, algo que ni la crisis esta de las narices a podido impedir... ¡Saber y Ganar se ha convertido en un documental!


Y es que, por terminar de la manera en que empezó el post, si en el siglo pasado, durante los años 80 y la década de los noventa, lo que se usaba en los hogares españoles, lo que usaban mis abuelos, mis padres e incluso yo mismo en más de una ocasión para ejercer nuestro deporte nacional favorito (¡no, los toros no, copón!), si lo que usábamos, decía, para dormir la siesta "apachurrados" en nuestros cómodos sofás eran esos maravillosos documentales de "La 2" de TVE ahora, y gracias al buen quehacer de Jordi Hurtado y su soporífera voz, lo que se usa es su programa "Saber y Ganar".


Por todas esas buenas tardes que nos has regalado, Hurtado, y todas las que vendrán mientras sobreviváis en antena: Gracias, mil gracias, enhorabuena por vuestros 10 años de programa... ¡y que vengan 10 más!

Bienvenidos a Zombieland

Como ya está a punto de caramelo la segunda parte de esta película y, en su día, no tuve la oportunidad de verla en pantalla grande, por fin me arranqué a verla la otra noche en casita, calentito y con mi amigo Miguel.



lunes, 4 de octubre de 2010

El arte de... Mike Mayhew

Este hombre tuvo su máximo minuto de gloria cuando apareció una portada de el mutante Magneto que había "calcado" de una fotografía de nuestro rey Juan Carlos y es algo que a mi me hizo mucha gracia, la verdad.

Luego lo (re) descubrí de portadista en la serie "The Pulse" que hace poco reeditaron y de la cuál me compré los tomos.

Que sí, que me enrollo y no arranco... ¡Al lío!












La de Magneto, cómo no, va incluida en el post. De mis favoritas es la de Thor... ¿y la vuestra?



¡Saludos!

viernes, 1 de octubre de 2010

¡¡No aguanto a los camioneros!!

Este post se estaba haciendo de rogar.

Era una de esas cosas que siempre tienes en mente. Que, en cualquier momento del día, piensas "tengo que escribir un post sobre esto" pero siempre relegas en favor de otro. Es lógico, este es un tema universal que seguirá ahí por los siglos de los siglos, como las mejores obras de Shakespeare, como los macarrones con tomate, como Cine de Barrio y las películas de Paco Martinez Soria...

Alguno que estéis leyendo esto pensaréis "yo no trago a los taxistas, siempre cogiendo los rodeos más tontos para cobrarme dos euros de más". Otros pensaréis "yo no aguanto a las señoras mayores que se cuelan en la cola del super y dicen eso de es que sólo llevo dos cositas, si no le importa...". Pues para todos vosotros, que tenéis otro tema universal inaguantable, va dedicado este humilde post.

A mí, como en el anuncio aquél, me gusta conducir. Es cierto que Madrid es una jungla, que la gente va como loca y tienes que llevar mil ojos puestos en la carretera y en los retrovisores, que aparcar en el centro te puede llevar en el mejor de los casos una hora y cuarto de reloj y que te expones a que, al recoger el coche, alguien te haya dejado un regalito en plan "boyo" o "rayonazo", pero todo ese suplicio no me importa.

A mi los que me amargan la vida son los camioneros. Y a veces he llegado a pensar que se trate de una conspiración y todo, pero no contra mí, ojo, si no contra todo aquél que ose provocarlos al conducir cualquier tipo de vehículo que no sea un "camionaco".

Es decir. Cualquier día de cualquier semana de cualquier mes a la hora que se os ocurra, da igual, la que sea y hasta seguramente dé lo mismo en qué carretera, os encontraréis con un señor de estos (o señora, que seguro que también la hay) detrás de esos pedazos de volantes que parecen la pizza familiar de cualquier franquicia conocida pisando un acelerador a 95 por hora con toda tranquilidad... pero, de pronto, el cielo empieza a oscurecerse y poblarse de nubes negras como la nuca de Eddie Murphy, la autopista lisa y llana comienza a tomar una inc
linación desfavorable sospechosamente parecida a una cuesta arriba peor que la de enero en tiempos de recesión y con un 18% de IVA, el camionero amable y simpático acaba con los ojos inyectados en sangre y su perfecta detandura blanco-ariel se retuerce hasta que le brotan colmillos, su pie empuja con todas sus fuerzas el pedal, el vehículo llega a velocidades de vértigo de hasta 110 kilómetros hora y ahí, justo en ese determinado momento en que tú todo incauto piensas que aún podrás continuar tu placentero viaje sin ningún tipo de interrupción externa, justo cuando la cuesta arriba llega a su 40% y el camión parece echar los "pulmones" por el escape, justo ahí... ¡el jodido camionero se pone a adelantar a un trailer de 5 metros y tienes que frenar "pa" no comértelo, copón!

¡Pero es que no hay otro momento! ¿¡No tienen ustedes, amables y robustos señores de este tan maravilloso gremio, más autopista para adelantar cuál pique de quinceañeros llenos de espinillas que justo cuando voy a pasar yo, hombre ya!?

S
i alguno sóis o tenéis un familiar, amigo, mascota o vecino del quinto camionero sólo os digo que le pidáis un favor: cuando veáis un Peugeot 207 azul por la carretera, apiadáos de él y dejadle pasar antes... con suerte hasta soy yo.

Atentamente,

Daniel.